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sábado, 18 de mayo de 2013

On-Line - ¿Donde Estamos?




POV's Dae Hyun



Ruido de motores, explosiones, luces que pasan ante mis ojos a toda velocidad, sensación de estar flotando en el aire en un viaje a gran velocidad...

-¡Dae Hyun, despierta de una vez o llegarás tarde!-.

El grito de mi madre llamándome para levantarme interrumpe el sueño recurrente de los últimos días, lamentablemente un nuevo día me hace despertarme al mundo real como cada mañana. La oigo mover cosas de arriba abajo en la cocina, mientras me encamino hacia el fondo del apartamento en dirección al baño. Me miro al espejo y veo el mismo cansancio e incertidumbre de cada día, como si algo no fuese como es debido, como si algo fallase en mi vida. Aunque en el año 2153 en Neo-Seúl ¿Que puede ir bien?

El virus informático Gahiji, o como lo llamamos los controladores “Gigi” ha infectado gran parte del sistema informático mundial, introduciéndose en la mayoría de maquinas con el suficiente procesador como para soportar su intrusión. Los humanos nos hemos aislado en grandes mega ciudades afincadas en las grandes capitales del mundo, en busca de una manera de aniquilar a Gigi por completo. Por el momento la única defensa que tenemos ante ella, somos nosotros los controladores, que a base de algoritmos y spam construimos muros con los que impedir que Gigi consiga introducirse en las neo-ciudades de todo el mundo. El exterior es el caos, completamente dominada por Gigi y sus robots cibernéticos, sin contar con cualquier aparato conectado a su red.

Yo soy el controlador número 287 del quinto sector de Neo-Seúl, el último de todos y el más cercano a los muros, que impiden la entrada del ciber ejército de Gigi. Mi misión consiste en spamear con anuncios de todo tipo los intentos de intrusión, y a la vez, comunicarme con los diversos controladores de otras neo-ciudades alrededor del mundo para intercambiar datos.

Hacemos turnos de ocho horas por cada 100 controladores, ya que no podemos dejar la conexión por un instante o le dejaríamos vía libre a Gigi.

-¡Dae, como no desayunes ya perderás el aerotaxi gubernamental! -Como siempre mi madre me devuelve a la realidad-.

-Ya voy, no hace falta que chilles tanto -contesto con una mueca- igualmente tengo 99 controladores que pueden cubrirme -remató finalmente en un susurro-.

-¿Que dices? -Oigo que me pregunta a lo lejos-.

-¡Que me calientes el café, ya sabes que no me gusta frio! -.

Su respuesta es un soplido, como siempre sabe que he dicho algo diferente, pero no tiene ganas de discutir esa mañana. Tras asearme y tomar el desayuno, me voy a mi habitación y me pongo la ropa de controlador gubernamental, y sin más preámbulos me dirijo al exterior del edificio donde como cada día me espera el aerotaxi controlado por una IA básica. Es irónico pensar que cualquier día Gigi pudiese hacerse con el control de la ciudad, y que ese mismo vehículo intentase matarme.

El mundo se ha convertido en una gran república, las neo-ciudades son sus estados, la religión se ha suprimido en aras de la ciencia, y en una mayor comprensión del ser humano, la cultura de cada región se mantiene en cierto grado pero cada vez son menos los que siguen las antiguas costumbres. No todo es color de rosa, hay grupos de resistencia repartidos por todo el mundo que intentan derrocar el gobierno mundial en aras de la anarquía, no quieren renunciar al pasado. Motivos que en cierto modo entiendo, pero si no nos unimos ahora Gahiji acabará con todos, y entonces no habrá pasado, presente, ni futuro que preservar.
El alcohol ha sido limitado a 20 grados diarios ya que inhibe el raciocinio humano, los juegos virtuales están regulados, y la pornografía esta prohibida. Todo esto no ha hecho más que reavivar los oscuros mercados negros, sin contar que la corrupción en todos los eslabones del gobierno sigue a la orden del día desde la escalada a principios del siglo XXI.

Veinte minutos después me encuentro ante las puertas del gran torre gubernamental de la CMG en el sector cinco, o lo que es lo mismo Control Mundial Gahiji. Mi puesto de trabajo se encuentra en la planta 442, a pesar de ser tan solo 300 controladores, el edificio llega a los 800 plantas las cuales están repartidas entre controladores, supervisores, jefes de sección y jefazos del sector. Lo que tengo no es siquiera una oficina si no un cubículo lo suficiente amplio, donde caben una mesa, el ordenador conectado a la red mundial, un papelera, y un archivero donde guardo el informe de mis progresos durante el día para mis superiores, aunque esta lo suficientemente aislado por paneles como para considerarlo una pequeña oficina. Claro que su finalidad tampoco es nuestro bienestar, si no restringir el contacto con ningún otro controlador, y eso que apenas nos separa un metro uno de otro.

Aunque eso no quiere decir que siga las reglas, a través de un algoritmo que he creado he llegado a ponerme en contacto con otros controladores alrededor del mundo, sin que quede ningún rastro en el registro mundial. Era arriesgado ya que no sabía si las personas que encontrase al otro lado, al notar mi intrusión darían la alerta y me denunciarían ante sus superiores, pero por fortuna logré reunir a un grupo de personas, tan decepcionadas y alocadas en este post-mundo tan rígido como yo. Nos hacemos llamar La enfermedad de Gigi, no nos consideramos un grupo de resistencia ni rebelde, tan solo somos personas inconformistas, cansados de esta vida que nos ha tocado vivir de vigilancia y corrupción continua, en realidad para nosotros Gigi es el menor de nuestros problemas.

***Conectándose a la red de la CMG...***
***Conectado***
***Introducido algoritmo 5.74***
***Conexión aislada (Modo Seguro)***

Dae: ¿Chicos/as como va el día?¿Alguna novedad en Muermolandia?

Nadra: Hola Dae ^^, pues aquí como siempre, ya le he enviado a Gigi como unos mil folletos sobre electrodomésticos de ahorro energético, al final vamos a destruirla de aburrimiento xD ¿Por cierto has visto la nueva revisión de Ezio de Assassins Creed 2? Me encanta *.*

Dae: Ya veo que sigues en tu mundo de ensueño Nadra xD No sabia que andaban haciendo revisiones de antiguas reliquias xD ¿Crees que pasará el corte gubernamental?

Nadra: Lo dudo ¬¬ El departamento de censuras anda demasiado encima últimamente, por suerte tengo una amigo aquí donde vivo, que conoce a alguien del mercado, tal vez pueda conseguirme una copia *.*

Dae: Me alegro por ti, ¿No están Aeryn, ni Miyu?

Nadra: Nep, debe tocarles sesión nocturna hoy.

Ziggy: Hola chicos, ¿Como os va?

Nadra: ¡Ziggy!¡¿Leíste lo de Ezio?! *.*

Ziggy: Sí, ya lo vi xD Por lo visto ya te has emocionado más de la cuenta, es difícil que incluso en el mercado negro se hagan con una copia, antes de que los requise el departamento de censura.

Dae: Eso es lo que no entiendo o.O siempre hacen lo mismo ¿Para que permiten las revisiones si al final terminan censurándolas?

Ziggy: Quién sabe porque hacen lo hacen, será para mantener una mínima ilusión, cuando censuren este, seguramente sacarán otra noticia para que nos olvidemos rápidamente de él.

Dae: ¡Chicas se acerca mi supervisor! Más tarde hablamos si puedo....

***Introducido algoritmo 5.73***
***Eliminando últimos datos...***
***Eliminados***

***Conectado a la red de la CMG***

Como siempre la inoportuna intromisión de los supervisores, encargados de vigilar que hagamos nuestro trabajo, y que no malgastemos nuestro valioso tiempo conversando con el compañero de otro cubículo, cosa que nadie hace por miedo a ser despedido, y es que ciertamente no es un trabajo mal remunerado. Tras mi pausa a la hora de comer, las horas transcurren igual de aburridas que cualquier otro día.

Al terminar mi turno, tenemos la posibilidad de coger de vuelta el aerotaxi hasta nuestra casa, o llegar por nuestros propios medios. Yo siempre prefiero volver caminando, y así evitarme todo el ajetreo aéreo que se forma a esas horas.

El pequeño parque camino de mi casa en la frontera con el sector cuatro, es el único reducto de naturaleza que queda en toda la ciudad, por suerte las manos codiciosas de magnates de la construcción, todavía no han dado con la mano los suficientemente corrupta como para hacerse con ese trozo de tierra. No se a quién se lo puedo agradecer, pero es uno de los pequeños placeres de esa ciudad, donde los niños pueden disfrutar de las pocas horas que sus padres le roban al trabajo, sea cual sea. Sinceramente pese a las restricciones y mi trabajo, la vida en Neo-Seúl no esta nada mal. Gracias a mi puesto vivo en un mega edificio medianamente lujoso con el que contentar a mi madre, aunque eso no quita lo insustancial de toda mi vida, ya que no veo que todo ello me lleve a ningún lugar en especial.

Sentado en uno de los bancos del parque, veo pasar todos esos vehículos ante mi ojos a gran altitud, mientras la sombra del sol comienza a esconderse tras los altos edificios de Neo-Seúl, o al menos lo poco que vislumbro debido a la contaminación. Por suerte una cúpula de cristal reforzado nos aísla de ella, y el aire se renueva cada hora gracias a grandes climatizadores ¿En verdad Gahiji nos a obligado a vivir encerrados, o somos nosotros mismos los que lo hemos hecho?

Le comienzo a dar vueltas a todo como cada tarde, mi vida, mi trabajo, mis amigos clandestinos, Gigi, y nada tiene sentido. De repente una sombra se interpone en mi visión sin siquiera percatarme de ello. Un hombre con una larga gabardina, y ataviado con un sombrero de ala ancha, que da la impresión de haber salido de las páginas de una antigua novela.

-¿Nada es lo que parece verdad? -pregunta con cierto tono de afirmación-.

-¿Perdone?¿Quiere algo de mi? -respondo confuso-.

-Debes despertar, o todos estaréis condenados -me dice sin apartar la mirada de mi-.

El sol todavía da hacia mi posición, y no logró captar rasgo alguno en su rostro, repentinamente un intenso dolor de cabeza me nubla la vista, y hace que me sostenga la cabeza con ambas manos fuertemente.

-¿Se encuentra bien, señor? -dice una voz infantil-.

El dolor remite, y consigo ver ante mi a un niño de no mas de ocho años poniéndome cara rara, seguramente no mucho mejor a la que yo debía mostrar.

-Eh...Sí, solo ha sido un pequeño pinchazo en la cabeza -digo con media sonrisa todavía dolorido, entonces me doy cuenta- ¿Y el hombre que estaba conmigo?-.

-¿Hombre? -dice confundido el niño- Aquí tan solo estaba usted-.

-¡Taemin, regresa conmigo de inmediato, no molestes a ese chico! -oigo la voz de una mujer a lo lejos-.

-¡Adiós señor! -exclama el niño mientras sale corriendo-.

-Adiós Taemin -respondo a la nada-.

Al llegar a casa todavía ronda mi cabeza el encuentro con ese extraño hombre ¿Que querría decirme con todo eso de que debía despertar? Realmente no tenía tiempo para acertijos, mi madre me esperaba con la cena, y con una reprimenda por llegar tarde como siempre, y a parte la cabeza me palpitaba desde mi estancia en el parque, así que en cuanto cené y me duché, me fui directo a la cama.

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Un fuerte soplido de aire me despertó, y cual fue mi sorpresa al encontrarme en una abandonada estación de metro medio a oscuras.

-¡Qué demonios...! ¿Dónde está la USS Amali?-.

Comencé a caminar tanteando con los pies el suelo ya que no veía gran cosa, y no quería tropezarme con cualquier agujero si iba en dirección a la vía del tren. Entonces percibí un bulto en el suelo, que al principio confundí con un gran saco, entonces me di cuenta de que se movía y me acerqué rápidamente. Era una mujer, la volteé rápidamente y vi quién era.

-¡¿Ziggy, te encuentras bien?!-.

-Arghh...¿comandante?...¿Dae eres tú? -dijo con voz pastosa y medio somnolienta- ¿Hemos llegado a destino?-.

-Me temo que es algo difícil de responder capitana, será mejor que lo veas por ti misma -di por toda respuesta-.

Poco a poco se puso en pie, y comenzó a ver lo que quería decir, nada tenía sentido en aquel lugar. Íbamos a bordo de la USS Amali en estado de criogenización en busca de un mundo donde habitar, después de la destrucción atmosférica de la Tierra.

-¿Qué se supone que es esto?-.

-No tengo idea, pero tal vez haya alguien que lo sepa ¿SdNAI, estás operativa?-.

-Así es comandante -dijo una voz robótica-.

-¿Dónde estamos? -preguntó Ziggy- ¿Hemos llegado a destino?-.

-No tengo datos suficientes capitana, hoy a las 00:00 horas, a habido una intrusión no autorizada en el sistema de Realidad Virtual Aumentada -respondió la IA-.

-Entonces estamos dentro de la cápsula todavía, pero no deberíamos estar viendo esto, el protocolo post-despegue estableció la RVA en mitad de siglo XX ¿Además donde están los demás tripulantes?-.

-No lo sé Dae, pero realmente algo no funciona.

De repente una potente luz parpadeante inundó toda la zona, y vi que nos encontrábamos en el andén de embarque, donde a nuestra izquierda estaban situadas las vías, por lo demás solo veía asientos, puestos de venta, y escaleras.

-¡Peligro, peligro!¡Intrusión detectada!¡Se recomienda aplicar las medidas de seguridad pertinentes! 
-anunció a toda potencia SdNAI-.

-¡¿Y ahora que?! -exclamé alerta-.



POV's Ziggy



Y de nuevo el despertador me avisa que ya es otro día. Otro día rutinario y, a veces, demasiado aburrido. No es que me sienta mal por ser un controlador, al fin y al cabo, sin nosotros todas las defensas caerían ante Gigi. Pero hacer exactamente lo mismo una y otra vez llegaba a cansar, sinceramente. Sin embargo, en el fondo sé que estoy haciendo algo importante, doy mi granito de arena para salvaguardar lo que queda del planeta, y eso me ayuda a seguir. Estoy haciendo lo correcto, lo que debo, razón más que suficiente para levantarme de la cama y emprender mi viaje hasta mi sector.

Después de salir del baño completamente alistada voy a prepararme algo para desayunar, al parecer mi compañera de piso se ha adelantado y me ofrece una tostada, no tengo tiempo para nada más. La agarro con la boca mientras termino de ponerme mi chaqueta. Al llegar a la puerta la escucho gritarme.

-¡Ziggy! Te olvidas la cartera- Llega hasta a mí y la mete directamente en mi bolso, yo le agradezco el gesto sin cesar en mi empeño de abrir la dichosa entrada. Como siempre no obedece mi voz por lo que es mi propia compañera la que la activa con un simple “open”. Bufo poniendo mis ojos en blanco y me dispongo a salir de allí, llego tarde como de costumbre.

Ziggy ese es mi nombre, o desde que tenía uso de razón me han llamado así. Mis amigos discuten sobre su origen y ni yo misma lo sé. Y la mañana de Neo-Seúl me da la bienvenida, si a ruidos, contaminación y pestilencia, se refiere, aunque mitigados en cierto modo gracias a los climatizadores. Muchos prefieren coger el aero-taxi que nos ofrece el gobierno para ir hasta la vuelta de la esquina pero yo intento disfrutar del recorrido, algo estúpido por mi parte ya que la capa negra en el ambiente se ciñe en las calles y afea cualquier rincón de estas, a pesar del tenue sol que consigue filtrarse a través de la cúpula. El trayecto es corto porque vivo cerca del núcleo de mi sector. Es el cuarto, agradezco que no sea el último, una parte de mí teme verse tan expuesta al exterior. Soy el controlador 164 de mi sector, mi turno ocupa toda la mañana y parte de la tarde, mis días libres dependen de cómo vayan las cosas. Alguna que otra vez nos hemos visto obligados a triplicar nuestras horas de trabajo, Gigi no descansa y nuestras defensas flaquean cada vez que se ven amenazadas por un nuevo ataque suyo.

Termino por cruzar una de las calles más transitadas y por un momento admiro la torre donde paso la mayor parte de mi tiempo ¿Qué es esa sensación que me invade cada vez que la observo? Estoy justo debajo y pareciera lejana, como si me separan de ella millones de kilómetros. Sonrío por mi tonta ensoñación y me dispongo a seguir avanzando.

-¡Oh, disculpe!- Grito entre tanto bullicio, acabo de chocar con alguien al que ni siquiera veo por la rapidez a la que se aleja.

La gente ya ni se para a pensar en disculparse, mis labios se fruncen ante esa realidad y sigo mi camino. Eso es algo que no tiene solución. Si no fuera por nuestro sistema fisiológico ya nos habríamos convertido en robots cibernéticos, exactamente igual que el poderoso ejército con el que cuenta Gigi.

Por fin llego al ascensor del CMG y el molesto sudor no evita que vea a un par intentando colarse delante de mí. Ni soñarlo, porque me ven frágil en apariencia no permito que nadie me obstruya el paso, ni mucho menos que dos tipos, pasándose de listos, me hagan llegar tarde al trabajo, aunque ciertamente mi turno se supone que ha comenzado hace como veinte minutos. Recordar la voz desagradable de ese seboso me hace estremecerme, a pesar de ello tengo la suficiente caradura como para retarlo. Sí, hablo de mi supervisor. Ese imbécil que repite la misma historia día tras día, y a mí me entra por un oído con la misma facilidad que me sale por el otro. Me necesita, lo sabe y yo lo sé, así que al final la bronca siempre termina en nada, un circulo vicioso que, al parecer, le resulta molesto. Ni se imagina cuánto lo es él para mí, lo odio.

Ahí llega mi oportunidad, la entrada del ascensor se abre y esos dos sujetos intentan lo que yo esperaba. Con un rápido movimiento hago uso de mi agilidad y termino siendo la bola que abate todos los bolos. Pleno. Ya dentro les ofrezco una sonrisa triunfal cuando las puertas se cierran; ellos me corresponden con miradas fulminantes y amenazas mudas, jamás las cumplirían. Cobardes.

-¡Ziggy! Veinte minutos tarde, como siempre ¡Vaya novedad!- Y ahí está, ¿el maldito nunca se cansa?

-Ya ya ya, ¿qué más da? Siempre estarás tú para recordármelo ¿No?- Todas las miradas se centran en mí, mi pequeño minuto de gloria, ¿o debería decir de vergüenza? No, lo disfruto como una enana. Esos pequeños placeres de la vida. Recorro todo el pasillo hasta llegar a mi sitio, ignorando por supuesto al ogro que sigue arremetiendo contra mí. Hago oídos sordos mientras termino instalándome en aquella ratonera. Si me estiro un poco tocando los lados del cubículo donde me encuentro, puedo llegar a oír el bufido del chico de al lado, no es muy amigable, y tampoco tengo intenciones de hacerme su amiga. Es demasiado... Estirado ¡Já! Tiene el mismo trabajo rutinario que yo ¿qué se cree? Sonrío volviendo a golpear el tabique que nos separa.

-Hoy vienes muy alegre- Escucho un susurro divertido que proviene del cubículo de mi lado derecho, el contrario a ese tipo amargado. Es de lo pocos que se atreven a incumplir las ordenanzas en el trabajo, aunque no tengo la suficiente confianza con él como para considerarlo mi amigo.

-Será que he jugado a los bolos- Se ríe y yo lo imito, ambos oímos un carraspeo del seboso y callamos. No dura mucho tiempo ya que veo la cabeza del chaval asomarse por arriba del tabique. Está totalmente prohibido tener ningún contacto entre nosotros pero mientras los servidores y, algún que otro ordenador se enciende, como el mío en este instante, nos arriesgamos a pasar unos segundos amenos antes de centrarnos en nuestra labor.

Al ver como el sistema está completamente iniciado tecleo mi clave, ante todo necesito charlar un poco con ellos, el grupo de controladores que me hacen pasar un buen rato sin que nadie nos impida hacerlo. Ser lo que somos tiene sus ventajas, la más destacada es la de poder crear algoritmos como el que Dae Hyun hizo en su día. Él es uno de los pocos que nos atrevemos a desafiar los estrictos límites que nos imponen. Su obra nos ha puesto en contacto y podemos compartir tanto la información mundana como la importante. Nos hacemos llamar “La enfermedad de Gigi” me hace gracia pero es la realidad. Juntos podríamos liarla a lo grande, en mi cara se forma una sonrisa cuando recuerdo que, aun siendo personas completamente extrañas a mí, se ha creado un vínculo entre nosotros bastante fuerte. Sus ideas son las mismas que las mías y me alegra que no sea yo sola la que no se conforma con esta vida mecanizada, aburrida y altamente controlada, porque desgraciadamente lo era, además de muchas cosas más.

***Conectándose a la red de la CMG...***
***Conectado***
***Introducido algoritmo 5.74***
***Conexión aislada (Modo Seguro)***

Dae: ¿Chicos/as como va el día?¿Alguna novedad en Muermolandia?

Nadra: Hola Dae ^^, pues aquí como siempre, ya le he enviado a Gigi como unos mil folletos sobre electrodomésticos de ahorro energético, al final vamos a destruirla de aburrimiento xD ¿Por cierto has visto la nueva revisión de Ezio de Assassins Creed 2? Me encanta *.*

Dae: Ya veo que sigues en tu mundo de ensueño Nadra xD No sabia que andaban haciendo revisiones de antiguas reliquias xD ¿Crees que pasará el corte gubernamental?

Nadra: Lo dudo ¬¬ El departamento de censuras anda demasiado encima últimamente, por suerte tengo una amigo aquí donde vivo, que conoce a alguien del mercado, tal vez pueda conseguirme una copia *.*

Dae: Me alegro por ti, ¿No están Aeryn, ni Miyu?

Nadra: Nep, debe tocarles sesión nocturna hoy.

Ziggy: Hola chicos, ¿Como os va?

Nadra: ¡Ziggy!¡¿Leíste lo de Ezio?! *.*

Ziggy: Sí, ya lo vi xD Por lo visto ya te has emocionado más de la cuenta, es difícil que incluso en el mercado negro se hagan con una copia, antes de que los requise el departamento de censura.

Dae: Eso es lo que no entiendo o.O siempre hacen lo mismo ¿Para que permiten las revisiones si al final terminan censurándolas?

Ziggy: Quién sabe porque hacen lo hacen, será para mantener una mínima ilusión, cuando censuren este, seguramente sacarán otra noticia para que nos olvidemos rápidamente de él.

Dae: ¡Chicas se acerca mi supervisor! Más tarde hablamos si puedo....

Ziggy: ¡Adiós! Buaaa no sé ni por qué lo digo, ya se ha ido ><

Nadra: Verdad, oye ¿tienes más tiempo?

Ziggy: Depende del humor de mi supervisor, ese imbécil es impredecible si no se trata de echarme la bronca.

Nadra: Jajaja no te quejes que el mío ha inventado un nuevo método de persuasión, nos amenaza con decorar la oficina con sus condenados origamis. Es odioso, pronto tendremos esos papelitos hasta en el cielo de la boca.

Ziggy: Mejor eso que bolsas pringosas de las sobras de sus donuts, eso sí que es asqueroso, créeme...

Nadra: Puag, entiendo pero igual ¡Mierda debo dejarte!

Ziggy: Bien, hasta otra...

***Introducido algoritmo 5.73***
***Eliminando últimos datos...***
***Eliminados***

***Conectado a la red de la CMG***


Emito un “¡Aleluya!” al acabar mi turno bajo la atenta mirada del come-donuts. Le sonrío cínicamente mientras recorro con toda mi calma el pasillo hasta los ascensores. Él desea perderme de vista y yo igual, pero para prolongar su sufrimiento me muevo lentamente esperando su típico bufido. Y así lo hace, mi pequeña travesura diaria está cumplida.

La misma negrura en el ambiente termina por estropear mi ánimo. Y yo que regresaba con la satisfacción de haberle sacado ese gruñido a mi jefe... Miro a ambos lados de la calle y recuerdo el sitio en el que me evado, siento resquemor por la zona en la que se encuentra pero es uno de los pocos lugares en que el hombre ha metido la mano mínimamente. Este que conserva la magia de antaño, anhelo de alguna forma que todo fuera como allí, demasiado ilusa es mi mente cuando sueña con volver atrás. Sin embargo, cuando piso el suelo blando formado por césped mi cabeza deja de lado cualquier pesadez o estrés mundano, haciéndome caer en la tentación de dejarlo todo.

Me siento en uno de los bancos percatándome que en el de mi derecha otra persona luce derrotada al igual que yo. Es un chico, más o menos, de mi misma edad. Supongo que está cansado, como yo, de tanta mierda y vuelvo a mi anterior posición, sin prestarle más atención. Me recuesto en el respaldo cerrando mis ojos y esperando, en vano, que algo cambie en mi vida.

Por un momento pienso que estoy soñando pero las voces vienen del banco de al lado, no abro mis ojos, por alguna razón, no lo hago. Pongo la oreja y siento vergüenza por espiar, sin embargo esa misma razón que no me insta a abrir los ojos me dice que escuche con atención.

-¿Nada es lo que parece verdad?- Oigo una voz grave y con cierto tono de sorna.

-¿Perdone?¿Quiere algo de mi?- Responde otra, deduzco que se trata del chico sentado.

-Debes despertar, o todos estaréis condenados-

En ese mismo instante opongo resistencia a mi absurda necedad de mantener cerrados los ojos y me giro bruscamente hacia ellos. Sólo puedo ver a un niño preguntarle al muchacho que si se encontraba bien ¿Qué demonios había pasado? ¿Estaba soñando? Escuchó “Adiós Onew” de la boca del joven y veo como el pequeño se aleja no sin antes dedicarle una sonrisa.

Al llegar a casa esa sensación extraña aún me recorre el cuerpo, una gran pesadez me incita a que devore la cama y es lo que hago, dejo mi ropa esparcida por mi habitación y termino tirada de cualquier forma en el dulce colchón, es el único que me acoge con cariño.


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Todo me dolía enormemente, ¿por qué? Ni la más remota idea pero sentía como si hubiera estado dormida sobre cemento varias semanas en la misma posición. Entre el sueño que tenía y la molestia de intentar espabilarme sin éxito lo escuché:

-¡¿Ziggy, te encuentras bien?!- Conocía esa voz era de mi comandante.

-Arghh...¿comandante?...¿Dae eres tú? -me quejé mientras recobraba un poco de claridad en mis sentidos. -¿Hemos llegado a destino?-

-Me temo que es algo difícil de responder capitana, será mejor que lo veas por ti misma- Me aclaró mientras intentaba desviar mi mirada hacia donde me indicaba.

Al ponerme de pie lo vi más claro, bueno claro el hecho de observar lo que tenía frente a mis ojos, no quería decir que entendiera lo que era.

-¿Que se supone que es esto?- Terminé por preguntar.

La IA nos indicó donde se suponía que habíamos acabado pero algo no estaba bien, aquel no era el lugar establecido durante nuestra criogenización. Intentamos deducir qué ocurría hasta que algo nos obligó a cesar en nuestras preguntas.
Todo fue tan rápido que cuando quisimos darnos cuenta, la luces de emergencia iluminaron por completo la estación de metro abandonada ¿Qué demonios estaba pasando? Dae Hyun y yo nos miramos, no traíamos el armamento adecuado para una posible amenaza y maldije cuando mis sospechas se hacían realidad.

-¡Peligro, peligro!¡Intrusión detectada!¡Se recomienda aplicar las medidas de seguridad pertinentes!- Escuchamos a SdNAI alertarnos.

-¡¿Y ahora qué?! -oí vociferar a Dae.

-Salgamos de aquí- Sentencié, fue lo más lógico que se me cruzó por la cabeza. Sin armas ni munición al alcance, quedarse en el arcén era peligroso.

-Busquemos, si tenemos algo de suerte en esta RVA, encontraremos algún arma- Ordenó Dae siguiéndome de cerca.

Salimos al exterior después de subir por varias escaleras, con el constante anuncio de peligro por parte de SdNAI, entonces nos encontramos en una ciudad semi-abandonada, no muy diferente a la que habíamos abandonado en la Tierra tras partir, la única diferencia es que nada de lo que veíamos era real.

Yo sorteaba los escombros mientras avanzábamos ya por el centro de la ciudad. Pudimos ver a gente situada a los dos lados de las aceras algo asustados por nuestra presencia ahí, ya que nos percibían como algo ajeno, era algo extraño pero según decían, el interior de los edificios abandonados era más aterrador que sus alrededores ¿leyenda? ¿mitos? No estaba ahí para averiguarlo, sólo para aplacar la inminente fuente del peligro.

¡Bingo! Exclamó mi mente al encontrar un par de soldados abatidos más adelante, en sus manos inertes yacían un rifle de asalto y una pistola de 9mm. Por fin “teníamos algo con que afrontar lo que quisiera que fuese la amenaza.

- Dae, la suerte nos sonríe- Lo llamé alegremente. Al captar su atención alcé ambas armas por encima de mi cabeza.

-No como a este pobre desgraciado- Se acercó para examinar el cuerpo de uno de ellos, y pudo dar con una granada extra. Yo registré al restante, sólo dí con un puñado de balas, afortunadamente del rifle de asalto que había encontrado. Dae recogió la pistola que le ofrecí, y ambos comenzamos a rastrear la fuente de la amenaza que SdNAI nos indicaba que se encontraba cerca.

Ya con la seguridad que nos daban las armas y por supuesto, contando con nuestras habilidades seguimos adentrándonos en la ciudad. La oscuridad comenzaba a hacerse presente, algo que no nos importaba, sólo necesitábamos acabar con la misión ¿qué debíamos derrotar? ¿qué se nos presentaría en esa ciudad semi-abandonada?

-¡Por aquí!- El grito provenía de una bocacalle, un tipo afroamericano nos llamaba con ansiedad.

-¡¿Qué ocurre?!- Dijo Dae yendo cautelosamente hacia el hombre:ahora era yo quien seguía sus pasos.

-¿Vienen a matar al Grunt?- Preguntó intranquilo.

-¿Al Grunt?- Dije yo confundida.

-Amenaza identificada como un robot biónico de clase C, apta para la vigilancia y el ataque -dijo a nuestro oído SdNAI.

-Sí, la amenaza que nos ha dejado como pueden ver. Por favor, ayúdennos- Respondió el hombre sin percatarse de que SdNAI ya nos había informado. La mirada de Dae se cruzo con la mía, capté a la perfección lo que quería conseguir de mí.

No podíamos confiar en alguien así como así, y si lo hacíamos debíamos contar con la aprobación del otro. Al fin y al cabo, eramos un equipo, el mejor según muchos. Asentí, ese extraño no tendría porqué mentir y menos en el estado que lucía. Parecía asustado como todos los demás, y quizás, un poco desquiciado, algo normal si te sientes en peligro hasta esos extremos y ves a saber durante cuanto tiempo, realmente esa RVA había sido creada con gran realismo. Dae giró para mirar al tipo y habló:

-Bien, dígame dónde se supone que está el Grunt- Como si de una invocación se tratase, lo que parecía ser el portador de ese nombre salía de un cruce con una gran avenida, media al menos quince metros, y avanzaba hacia nosotros.

-¡Es él! ¡Él lo ve todo! ¡Está en todos lados!- Gritó aterrorizado el hombre yéndose rápidamente en dirección contraria al enorme robot que se nos acercaba.

Como nos había indicado SdNAI, se trataba de un robot vigilante de clase C, aunque se había saltado la parte de su tamaño. Del tronco asomaba un gran casco con una visera que emitía una onda azul parpadeante, bajo ella, varios brazos tentaculares que podía utilizar tanto para disparar como para detectar cualquier movimiento se movían hacia nosotros, las piernas podían abrirse formando una cinta transportadora al igual que si fuese un tanque; realmente parecía indestructible ¿podríamos hacer algo contra él?

-Ziggy ¿ves la parte de arriba de su casco? ¿dónde la luz azul parpadea paulatinamente?- Dae dio con la posible solución, observé el punto que me estaba indicando y asentí imitándole, ambos retrocedíamos mientras trazábamos un plan de ataque.

-Así es, Dae- Afirmé esperando que soltara otra de sus órdenes.

Sin más que pensar alzó la voz y comenzamos a disparar hacía el casco de aquella criatura, no parecía que las balas lograsen atravesar el visor, pero el haz de luz que lanzó hacia nosotros estallando a nuestro lado, nos avisó de que podríamos morir en cualquier instante. Seguíamos retrocediendo, mientras que evitábamos sus ataques lo mejor posible, entonces recordé la granada que había recogido anteriormente Dae, le hice saber mi sugerencia y asintió indicándome que intentase abrir una brecha en el visor con el fusil, mientras el se acercaba lo máximo posible. Apunté al mismo punto intentando errar el mínimo de balas posible, y mientras caía el último casquillo por fin el visor se rompió. Ahora le tocaba a Dae. Debía ser un lanzamiento certero puesto que era nuestra única oportunidad. Le vi sostenerla quitándole la anilla protectora mientras la enorme sombra del robot se cernía sobre nosotros. Yo me refugié detrás de un coche; mi compañero decidió arriesgarse aguantando hasta el último segundo para tener una visión clara. Salí de detrás de mi cobertura llamando la atención del robot para darle más tiempo a Dae para calcular su lanzamiento. Mientras el comandante se posicionaba para lanzar la granada, escuché su silbido y la bestia robótica giró nuevamente hacia él. Con un movimiento simple aventó el objeto en cuestión introduciéndose en la abertura que le había abierto en el visor, Dae tuvo el tiempo justo de parapetarse tras un muro, mientras la cabeza del robot estallaba en mil pedazos esparcidos por toda la zona. Casi grité al verlo caer derrotado frente a mí, por última vez dirigí mi mirada a Dae y sonreímos... Misión cumplida.



On-Line by Aarón Vázquez Ruiz&Lauralrp is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

miércoles, 15 de mayo de 2013

On-Line: Muy pronto

Buenas a tod@s, me llamo Aarón y aprovecho para daros la bienvenida a este blog que comparto con Laura y Suzy por el momento, si no se une nadie más, y en el que espero que disfruteis cada segundo que paseis en él.

También avisaros que Laura y yo estamos terminando de perfilar el primer capítulo de On-Line, y que esperamos poder subir ya este Sábado, esto es todo por ahora, disfrutad, vivid y soñad, porque si no sería un poquito aburrido el mundo ¿No? xD

martes, 7 de mayo de 2013

¡Hola! Bienvenidos a este nuevo blog

Aquí se publicarán las colaboraciones que vaya teniendo con mis amigos. Por ahora llevamos dos proyectos: Uno con mi hermana del alma Suzy y otro con mi querido amigo Aaron. Esperamos que os gusten y por supuesto que disfrutéis con nuestras historias conjuntas :3